Eras de mentira, amarillo y cólera

y un pájaro de mármol absorbió

tus invisibilidades

Aquí la mar jadea

y ve lograr tus ataques pacientes

de ira cabizbaja; Sol se pone

de repente a repetirte que vuelvas

a esconder tus colibríes, retuerzas

en la luz sus parietales

Bosquejos de helio piruetean como nabos ardiendo creciente es la melodía las tildes y las apóstrofes la fe del aire. Eres extenso como una marioneta quebradiza. Mientras te quiero un poco te toco la boca y rejuvenece la nostalgia. Te echo de menos al oír el cuco.

Padecemos la fiebre marioneta. Toma tus pastillas que yo te miro verte volar eres un ave curva perdedora de todos los esquemas del futuro. Lejos te nombro tarde es ya para la muerte por eso conviertes tus delicados calzoncillos en un piar acuoso de leones. Película de todos los planes de mi universo. Ay las llamitas viscerales de tu bandera. Cabalguémonos entre palomitas.

TENDIDOS EN LA FALTA DE ESTRUCTURA

Fuéramos dos colosos descendiendo tarde como los flamencos blancos

Fuéramos otros caballos derramando lirios púrpuras en la carne de las olivas

No nos riña, señor,
esta sexualidad no es nuestra

Frente a la resistencia del combado ojo
nos apretamos siempre los cuerpos
y coincidieron siempre

Pero sé cómo calzaron nuestra histeria en la melancolía de sus zapatos
porque nuestra pequeña forma de amor
era ir quitándonos ladrillos

y nos vistieron azules para regresarnos a la transparencia
y nos atravesaron excitados con la turgencia del cemento

*

Esta sexualidad es mentira y por eso me amas
por eso nos matan el amor para conformar la alegría
no nos cabe una lágrima entre tanta felicidad atónita
me recuerdo coincidiendo entre tu ropa y tus alturas
me recuerdas coincidiendo entre tu sexo que es el mío

*

Trataríamos a los lirios en sus infinitos acentos

diría de este día que fuera de otro hombre
diría de este sexo que fuera de otro hombre

cuánto paso acabaría por deslucir al cielo
en este abatirse del lenguaje donde no nos nombramos
sino para cosas muy cortitas y muy bellas

*

No nos riña, señor,
muñeca muerta, serpentina

Nosotros los colosos blancos con la risa imponderable
y con el sexo muy liviano

*

la codicia de la arquitectura de oro
fuera el mapa del agua, la caída de los planos
de los siglos

muchachos lúcidas madres lilas tórtolas con el amor periférico
guerreros guerreras mejillas con el resquemor acróbata de las mariposas

pareciera que fuerais a comernos
a quitarnos los labios
a uniros a nuestro corro de niños sin boca
de niños sin peso en el movimiento
de los marineros sin aire

en estos mismos cuerpos telúricos sin escuadras ni cemento
tendidos en la falta de estructura

15 de mayo

Retorciendo el hambre y la luz de esta poca biografía,
me muestra el pájaro abierto en la altura de su sintaxis,

laberinta tartamuda su vocablo mudatorio
es el tono del pasaje donde nace el poema.

Perros de altas nubes corren ausentes al desvelado
idioma, solo después de la memoria nace el pájaro

en el aire, darle un trago a la mañana donde el hombre
va curvando las palabras las maneras de la lluvia.

Desdobladas las muñecas del lenguaje frente al óleo,
esta rigurosidad ¿quién la encerraba, quién se ríe?

Retorciéndose la espuma de saberse en la memoria
no supimos cómo verla allí morir toda sin vida.

Esta rigurosidad es una nota seca y pobre,
la sintaxis se despliega sobre sus rosadas alas.

Corta y libre su existencia pesa menos no le pesa
hiere poco la mañana, muere pronto en su oquedad.

juventud o la velocidad del amor

A Jorge Pérez Martín

Hacemos experiencias puntuales para derrotar los girasoles
elegimos el margen del relojero sobre los confines del triángulo
y creamos la palabra
que se extiende

y desaparece como el barniz del meteoro

Somos la historia de una nube y después de nuestro salvajismo
entendemos los límites del oro de la sinestesia

Somos la fuga del color de las diéresis
y nacimos en un río para abrasarnos en la curvatura
del destello

Nosotros niños enumerándonos las sílabas
nosotros jóvenes acostumbrados a bordar la espuma

semifusas bailando en la velocidad del beso  sin imagen
no asistimos a la calma, la nostalgia es un relámpago

advertimos el anhelo rabiosamente brillar

ninguna voz, ningún
pájaro
pesando sobre nuestros ojos somos el sol

Ni un paso

 

Solo una protesta contra el alba:
anúdame la sed sin zapatos
y encadéname al hombre y la mujer
con lazos
tibios,
para correr hacinados llenos de polvo y júbilo,
uno,
y otro, y otros
muchos,
pequeños con el diapasón en llamas,
remo
a remo,
viejas de barro hirviendo sacadas a la mar,
y unos pocos
muchachos empapelados en hojas de lechuga,
y otros tantos…

Ni un paso pasa sin el otro

Átame las manos con tus manos,
y caminemos húmedamente hacia la tierra,
a galope tierno,

tiernamente, con vehemencia
hacia la quietud

XXXIX

Acostumbrada a morder el bronce de los cartabones
alborotaste el aire, te manchaste, pero cambiaste el mundo.
Tu paso fósforo y pimienta orinando el candor de la pureza,
fuiste entonces mariposa, labio ardiente, el infinito…

¡Telas de oro en tu muerte de pequeña chiquitilla!
Mueres porque no te reconoces, niña rota, pero yo te amo.
Quiero ponerte un lirio azul derramado en la mejilla,
quiero tocarte con la lengua mientras haces el amor con el universo.

No hubiera habido movimiento sin haberte imaginado antes
(sé que te amo, niña rota, porque ya me apetecías)
Los cuerpos ya existían mas con nombres de aceituna
¡19 años de malicia sin lidiar con la belleza!

Todo el peso del amor se expande ante la confrontación de tu paladar dialéctico.
A medida que te alzas no contemplo deletrear tu mundo.
Tengo miedo, marinera, niña rota, yo te amo.
Yo te amo, niña rota, yo te amo, yo te amo.

Inspiración del poema nº3 del libro La postpunk amante de Tiresias de Álvaro Guijarro

xxxiv

nombrarte firmemente barco altura juntar para el mundo nuestro el aparato abierto la libertad símil oré contra la creación tú encarnada en el cuello de una historia delirante hubiéramos podido enaltecer lo bello instigando a las gárgolas con los muslos provocando el resquemor acróbata de las mariposas ¡me estoy agotándome al nombrarte! más extensión desplegada para nosotros pujando volveremos los confines plásticos el amor es un tiempo caliente que se derrama en lo muerto rompamos el encuentro el amor es un lucero de la vida que cabe dar

XXXIII

Dios payaso triste tu vientre de azúcar desplegado sobre el hombre
que solo pide pan ser bueno amable no equivale a desayunar con la princesa
qué pudiera ser si nuestra casa estalla la rabia estalla la princesa se abrió paso
entre medusas y mató a Dios cuanto poder el del hombre exclamas
quitándote la naranja de entre los labios
para regalarme un beso

el mundo es un lirio ronco  de taras celestes y agrietado
donde aprender a estar cómodo para dejarse agotar en la palabra

el amor existe en cuanto nos hacemos cargo de la luna
y es vuestro el hombre para siempre
y es nuestro el pan y el desayuno

Intrahistoria homérica

Porque el pueblo

 al nombrar al héroe

 clama al cielo

 Solo Penélope

sabe decir

“Odiseo”

en viaje horizontal

palabra puente

“Odiseo”

en el oído del hombre

cuando el héroe duerme

 (Natalia Castro Picón: “La intermitencia de los faros”, Canalla Ediciones, 2013)